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YO, VICENTE FERRER, EL ÁNGEL DEL APOCALIPSIS |
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11/11/2007 |
EL LIBRO DE LA SEMANA.
El reto al que se enfrenta el autor en este libro es grande, y muy peligroso. Vicente Ferrer vivió entre 1350 y 1419, fue dominico, predicador y, las enciclopedias lo citan también como político. Sus intervenciones políticas y su actividad misionera tuvieron honda repercusión. Su prestigio y dotes de predicador los puso al servicio de Pedro de Luna, despues Benedicto XIII, ese Papa que “se mantuvo en sus trece”, al que San Vicente defendió entusiasticamente hasta conseguir inclinar la corona de Aragón a la obediencia de los papas de Aviñón. En nombre de Fernando de Antequera, ya rey de Cataluña y Aragón, anunció públicamente que estos estados abandonaban la causa aviñonesa. En el compromiso de Caspe influyó notablemente para que recayera en Fernando de Antequera la sucesión de Martín el Humano. Su labor misional cubrió el territorio de Flandes, Francia, Italia y Suiza y fue especialmente intensa en su reino natal y en toda la península.
Con esos datos, breves, sacados de cualquier enciclopedia, o de intenert (estoy convencido que la wikipedia tendrá presentará una biografía mucho más extensa), se puede ya observar el peligro de abordar la vida de este valenciano universal que vivió unos años muy convulsos en las creencias y que, por las crónicas de su tiempo, no dejó indiferente a nadie.
Y creo que Jesús Caudevilla lo ha conseguido, ha tratado la vida del santo con sumo respeto, desde que inicia su historia en la ciudad de Vannes, en la primavera de 1419, y pone en voca del personaje toda su vida, desde su niñez, hasta verse convertido en el azote de los herejes e infieles, enemigo declarado de judios, cuya sóla presencia le le enfrentaban a los más perversos demonios que pudiesen existir en su creencia que, no olvidemos, estamos hablando del siglo XIV y principios del XV.
Estoy convencido de que Jesús Caudevilla, que me habló ya de esta novela la primera vez que nos vimos, hace unos años, cuando intervino en Los martes de Luna Llena, ha pretendido con el mejor de los tactos que su novela pueda ser leída por los creyentes como por los no creyentes, pues ha pretendido contar la fascinante historia de un hombre que transformó la sociedad de su tiempo y, como decía, que no dejó indiferente a nadie.
Del paso del Santo por Murcia, el autor nos citará a Santomera, Murcia capital, Librilla, Alhama, Lorca, Mula, Alcantarilla, Molina de Segura, Cieza y Jumilla. Un reino, en aquel entonces, convulso, fronterizo con el musulmán de Granada. Claro que, leyéndolo, no sé si Vicente Ferrer creó el dicho de “de Molina ni el polvo ni la harina”, palabras que pronuncia cuando abandona la villa.
Me han parecido simpáticos esos dos guiños a la historia que jesús Caudevilla se ha permitido, con los personajes de Santomera y Mallén, donde San Vicente Ferrer vaticina que un descendiente de esas familias estaba llamado a desenterrar la historia de su vida y darla a conocer.
El próximo jueves, día 15 de noviembre, a las 20 horas, el autor presentará su novela en la FNAC del centro comercial Nueva Condomina. Os invito a acercaros y escuchar la presentación de esta novela.
Más AQUÍ.
FICHA:
YO, VICENTE FERRER “EL ÁNGEL DEL APOCALIPSIS”
de Jesús Caudevilla Pastor
Edita: Styria de Ediciones y Publicaciones, S.L.
Barcelona, octubre de 2007.
ISBN: 978-84-96626-49-2
447 páginas. 20 euros.
EL AUTOR.
Jesús Caudevilla, Sabadell, 1953, es suficientemente conocido en estas páginas. De él ya hemos presentado dos libros, pero no sólo por eso, sino que, además, todas las semanas se asoma a su columna “Mi opinión”. Ha publicado Amanecer en el Pacífico, El castigo de un dios llamado Adis, Soledades y silencios, El vuelo de Ícaro, Las cañadas de Achinech y Alborada.
LA LUZ DEL VIENTO.
Esta semana nos acompaña el poeta, investigador literario y, sobr todo, hombre de cultura, Enrique Gracia Trinidad, dos poemas de sus libros Siempre tiempo y Sin noticias de Gato de Usaria, respectivamente.
Más poemas de Enrique Gracia Trinidad AQUÍ:
CONTRAFÁBULA
El mundo está repleto de insectos ahorradores,
hormigas laboriosas,
arañas tejedoras,
listos escarabajos que atesoran
estiércol y otras santas inmundicias,
y orugas que se guardan, por guardar, a sí mismas.
Así que tú, cigarra,
cómplice del verano, prima hermana del grillo,
no pares de cantar, rompe la tarde,
pon música a la siesta.
No hagas caso a la hormiga,
que reviente de grano su despensa.
Cigarra amiga, cantaré contigo,
que la vida no es más que lo que aquí cantemos.
(De Siempre tiempo).
GATO TOMA EL FRESCO A LA PUERTA DE SU CASA
Me sentaré a la puerta de mi casa.
Pero no según dicen los cánones
para ver cómo pasa mi enemigo
convertido en cadáver. ¡Sólo faltaba eso!
Si mi enemigo quiere pasar es cosa suya,
no espero ni su muerte ni su entierro,
y menos estorbando mis horas de reposo.
Si se muere, muy bien, ¡pues que le lloren!
y peor para él si vive eternamente.
Pero que a nadie se le ocurra
venir a pasarme los despojos,
porque puede que el muerto, sin saberlo,
termine por tener algún amigo
que le acompañe al último viaje.
¿O es que no va a poder sentarse uno
delante de su puerta
sin que le pasen muertos por la cara?
(De Sin noticas de Gato de Ursaria).
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La luz del viento recuerda a la sombra d Escrito por Invitado el 2007-12-08 20:16:51 ¿Se independizará? Tal vez la idea sea interesante, no dejar los poemas en un rincón, sino aquí, junto al libro recomendado cada semana. |
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