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MIRA SI YO TE QUERRÉ |
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05/01/2008 |
EL LIBRO DE LA SEMANA.
Cuando leí la contraportada, pensé que podía encontrarme ante una de esas contadas novelas de amor que han influido en mi vida de lector, como Los puentes de Madison, por ejemplo: “ni el tiempo ni el desierto pueden frenar el amor”, es una frase destacada en blanco sobre fondo negro de la contraportada. El otro texto es el siguiente: “el hallazgo inesperado de una vieja fotografía hará que Montse Cambra, una doctora de cuarenta y cuatro años, abandone su Barcelona natal para buscar a su primer amor. Comienza así un viaje que la llevará hasta el Sáhara. El afán de supervivencia y la pasión de vivir de un pueblo olvidado en el desierto la ayudarán a descubrir su verdadero destino”. Y más aún: “Mira si yo te querré es una historia de amor que se alarga en el tiempo, el retrato de dos épocas y de dos culturas unidas por un secreto, la aventura de una mujer que descubre lo más importante en la soledad del desierto”.
Pero, os aseguro que, después de leerla, es una bella historia de aventuras con grandes dosis cinematográficas, posiblemente debido a la experiencia de Luis Leante como guionista, faceta de su creación literaria que destaca en su biografía.
A estas alturas, tras siete u ocho ediciones, no se si alguien no habrá leído la novela, pero si es así, creo que se equivoca, esta es una de esas obras que se deben leer, de esas pocas que, cuando cierras el libro, te sientes perdido.
El jurado del premio Alfaguara de 2007 valoró de esta novela la fuerza expresiva con que se describen los paisajes y la vida de la última colonia española en África, convertidos en escenario de una historia de amor que marca la vida de los protagonistas. Y efectivamente, esa fuerza expresiva es la que destaco de esta novela: imágenes cinematográficas, pero también tensión argumental mantenida a lo largo de todo el libro y desencadenada en las últimas páginas, con un inesperado final, al menos para mí, y que me hizo lamentar que la novela se acabase. Y muy pocas, muy pocas, lo han conseguido.
Más AQUÍ.
FICHA:
MIRA SI YO TE QUERRÉ
de Luis Leante
Edita: Santillana Ediciones Generales, S.L.
Madrid, septiembre de 2007.
ISBN: 978-84-204-7195-2
308 páginas. 19,50 eros.
EL AUTOR.
Luis Leante nació en Caravaca de la Cruz, 1963. Licenciado en filología clásica, actualmente está en excedencia de su plaza de profesor de latín en Alicante. Ha cultivado diversos géneros literarios: relato, teatro, novela, ensayo, poesía, artículos periodísticos. Ha escrito guiones cinematográficos y algunos de sus relatos han sido adaptados al cine. Ha publicado los libros de relatos El último viaje de Efraín (1986) y El criador de canarios (1996), y las novelas Camino del jueves rojo (1983), Paisaje con río y Baracoa de fondo (1997), La edad de la plata (1998), El canto del zaigú (2000), El vuelo de las termitas (20003, 2005) y Academia Europa (2003). Casi todas sus obras están premiadas por algún premio literario. La última, la que presentamos, fue premio Alfaguara 2007.
LA LUZ DEL VIENTO.
Dos poemas de Edith Checa, de su libro Un mar que pierde esperanza, de Edi. J de Azul, 2007. Os invito a conocer mejor a la poeta, residente actualmente en Sevilla, en el enlace de más abajo.
Más poemas de Edith Checa AQUÍ:
CITARNOS EN LOS SUEÑOS
a Ricardo Montecatine
No pude olvidar que fuiste la entrega
de un pecho herido de gorrión sin esperanza
en nuestra historia por décadas sellada.
No olvidé tus ojos y tu risa
para escribir este amor de papel
en un libro de arena albero enamorado.
Ni olvidé como crece un poema
desde este lado del susurro,
secreto calendario de besos clandestinos.
Ni olvidé que puede amarse en la distancia
si prometemos citarnos en los sueños.
Recuerda amor, hoy es tarde de gaviotas.
El cielo es gris y me roza una brisa húmeda
que hace presente el mar, tan lejano.
La luz juega sobre los árboles
y leo entre las hojas- como se lee entre líneas-
que añoras la risa en el espejo,
y mis pies sobre los tuyos,
y esa danza de amor que hemos inventado
para unir los troncos a la deriva que fuimos
cuando sólo tú me amabas.
Ayer fue tarde de ruiseñores.
El cielo era azul y nos rozaba la brisa
que insuflaban los ángeles que nos han unido.
Me besabas como besaría Dios para dar vida,
y mezclamos tu presente y el mío
entrelazando besos y nuestra alma
tras las columnas de la mezquita.
Y hasta los naranjos se sintieron amados.
Mañana será tarde de golondrinas
y construiremos el nido con los anhelos
desgranados en los sueños.
Será tarde de cisnes y dibujaremos la estela en paralelo
de nuestro navegar juntos.
Será tarde de mirlos y jugaremos a hacernos preguntas
cuya respuesta por fin
nos hemos dado.
(De Un mar que pierde esperanza, 2007).
(devaneo en los infiernos)
a Alfonsina Storni
Devaneo en los infiernos
sobre el acantilado de los suicidas,
mientras miro el mar excelso y laminado
de desdichas y poemas,
de despedidas y recuerdos.
Un mar que es calendario de una vida,
de muchas vidas,
y que pasa las hojas,
como pasan las horas,
como pasan los día,
como pasan las olas
ondulando el horizonte.
Y se ríe, ronco, como un demonio escarlata
que adivinara el salto del Último Adagio
en el hundimiento de cada Titanic.
Y se ríe, tierno, como un ángel azul
que se sabe acogedor de los que huyen
del país de las decepciones.
Es un mar que pierde esperanza por algún desagüe
que llega al infierno del miedo.
(De Un mar que pierde esperanza, 2007).
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